En la República dominicana estamos a pocas horas del proceso de votación para la elección del presidente y vicepresidente o vicepresidenta que a partir del 16 de agosto próximo asumirán las riendas del país, para conducirlo con el criterio que ellos consideran.
Aunque se presentan seis candidatos, sólo dos tiene posibilidades reales de ganar. A Julián Serulle, Guillermo Moreno, Maximiliano Puig y Eduardo Estrella, este proceso le servirá para la promoción de sus propuestas y figuras para elecciones futuras, pero para el ex presidente Hipólito Mejía del PRD y para Danilo Medina del PLD, este proceso representa su vigencia política a partir del próximo 20 de mayo.
Para el pueblo, a una parte, de uno y otro partido, le representa poder, empleo y “búsqueda” y para otra parte, de uno y otro partido, le representa la búsqueda real de la transparencia, constitucionalidad, respeto a los ciudadanos, al país y a sus leyes.
Apenas estamos a horas para acudir de manera cívica a marcar en una boleta parte de lo que creemos y queremos, tomando en cuentas lo que los candidatos y sus partidos nos han ofrecidos.
Unos irán con el fanatismo a flor de piel. Otros conscientes de la decisión tomadas. Y otros a jugar al “tin marín de dos pingues”. Pero todos acudirán al llamado.
En pocas horas los dominicanos y las dominicanas tendrán en sus manos la decisión de elegir entre un candidato (Hipólito Mejía) que se conoce su impronta y otro (Danilo Medina) con el deseo de marcar la de él.
Dos candidatos con visión extremadamente opuestas, de distintos pensares y disímiles en la manera de actuar.
Estamos a poco tiempo de elegir entre la chabacanería, el relajo y la ofensa de Hipólito Mejía y el PRD, y el respeto, la sobriedad y la entereza de Danilo Medina y el PLD.
Estamos a muy poco tiempo de confirmar o desmentir las más de ocho firmas encuestadoras que dan a Danilo Medina y a Margarita Fernández como la fórmula ganadora.
Estamos a un paso de elegir entre el retroceso de Hipólito Mejía y el progreso de Danilo Medina.
Estamos a poco tiempo de decidir nuestro futuro y el de la como nación.
