Por Juan Bonilla
Mi amistad con José Enrique Sued es de amplio dominio público. Antes de tomar su última arriesgada decisión política, la de apoyar a Hipólito Mejía, fueron muchos los que me preguntaron si él cometería ese grave error.
Previo a su anuncio al país, conversamos varias veces en su casa y en la mía sobre “su situación” pero nunca opiné sobre lo que le convenía o no pues siempre tuve la impresión de que terminaría respaldando a Hipólito.
Su enojo e indignación con un sector del PLD, con razón o no, por su derrota como alcalde lo obnubilaba y por eso siempre consideré que era mejor no emitir juicios sobre lo que finalmente estaba decidido a hacer.
La único que le sugerí en su casa fue que debía esperar el momento apropiado para hacer su anuncio porque él no era un dirigente “cualquiera”. Y se lo dije porque observé que el error político en que caería sería peor.
Creo que fue en el mes de noviembre del 2011 que recibí una llamada telefónica de un amigo que me informó que Hipólito Mejía venía para Santiago y que en un acto en un hotel de la ciudad, Sued pasaría a apoyarlo.
Lo llamé y acordamos juntarnos a las 8:00 de la noche en su casa. Ahí fue que le dije que su error sería fatal si se juramentaba con Mejía en ese momento y le sugerí que dejara su decisión para febrero o marzo del 2012 para que preservara su real importancia política.
La única pregunta que le hice en ese momento fue: ¿Y no sería posible que apoye a Margarita Cedeño de Fernández? Y como me respondió: “es lo mismo”, jamás volví a tratarle ese tema.
Mi interrogante sobre la posibilidad de respaldar a Cedeño de Fernández surgió únicamente porque conozco con lujos de detalles el esfuerzo que hizo el presidente Fernández, la forma como se la jugó para imponer a Sued como candidato a alcalde del PLD en el 2010.
Varias semanas después, me recordó esa sugerencia sentado en mi casa y me agradeció el hecho de que cada día su esperada decisión despertaba mayor interés en la opinión pública, aunque convencida de que se iría con Mejía.
Su última visita a mi casa antes de anunciar su apoyo a Hipólito coincidió con varios periodistas que también me visitaban y recuerdo que Luís Céspedes Peña le dijo: “Sued usted tiene que hacer una rueda de prensa y decirle al país que no está con nadie todavía”.
José Enrique lo miró e hizo silencio. En esos días ya todo el entorno de Sued, Ico Núñez, Roberto Domínguez, Silvestre Aquino, entre otros, andaba haciendo campaña por el candidato Hipólito Mejía.
Y ya la opinión pública también estaba convencida de que José Enrique estaba apoyando al Guapo de Gurabo
Después que se lanzó a las calles a hacer campaña a favor de Mejía, Sued y yo mantuvimos inalterable la fluidez de nuestras conversaciones pero limitadas a los teléfonos celulares.
Hoy día lo veo en una difícil situación política. ¿Quiénes fueron los que más influyeron para que Sued tomara la desacertada decisión de apoyar a Hipólito?. Vuelvo el lunes con “la situación” actual de José Enrique.

