Por Juan Isidro Inoa
Independientemente de las diferentes funciones que deben ejercer las alcaldías en sus municipios, al final se medirán por el aseo y el estado de sus calles y avenidas.
Si el municipio de Santiago –que es donde resido- se fuera a evaluar la gestión municipal, en estos momentos su valoración, en una escala del 1 a 10, sería 0 (cero).
Gracias al proceso electoral que recién acaba, las calles fueron asfaltadas una y bacheadas otras, pero el cúmulo de basura hace inhabitable la ciudad.
Sin ánimo de hiperbolizar, se puede decir que el vertedero de Rafey ha desaparecido porque Santiago en sí es un vertedero.
Ya no importan los barrios, ni las urbanizaciones, ni las calles y avenidas principales. Ya no hay una ruta ni un calendario, ya la basura no se recoge.
¿En que gasta el alcalde Gilberto Serulle los más de 120 millones que según él le entraban todos los meses a la alcaldía de Santiago? ¿Qué está “priorizando”?
Como político, Gilberto sabe el costo que tiene el fallo municipal en esas dos áreas. Y como médico sabe cuanto afecta en a la población en término de salud.
Si Gilberto Serulle no tiene más aspiraciones puede seguir así. Pero si piensa aspirar aunque sea a regidor, debes cambiar el rumbo de su gestión.

