SANTIAGO.-A Hipólito Mejía se le agota irremediablemente el tiempo y a partir de hoy, a 13 días de las elecciones, su única posibilidad de repuntar está en la limitada franja de votantes aún indecisos.
Y de acuerdo a todas las encuestas, la cantidad de votantes indecisos se ha reducido dramáticamente, lo que coloca a Mejía en una situación extremadamente difícil para recuperar el terreno electoral perdido por él mismo.
¿Qué tendrá que hacer Hipólito a partir de hoy para en 13 días producir un cambio importante en la intención del voto de los dominicanos? El tiempo y las posibilidades juegan peligrosamente en su contra.
Mejía depende en este momento de que Danilo Medina, candidato del PLD, o Margarita Cedeño de Fernández, uno de los dos, cometa un grave error, algo poderoso, que desencante, alarme o cree pánico entre los votantes.
Y resulta que en todo el proceso de esta larga, intensa y costosa campaña a Danilo Medina no se le ha visto cometiendo el primer error, lo que también ha ocurrido con Cedeño de Fernández.
Otro acontecimiento que beneficiaría electoralmente a Mejía es que la economía del país sufra un desplome, que el precio del petróleo suba a 200 dólares y que los precios de los artículos de primera necesidad se tripliquen.
¿Y eso podrá ocurrir en apenas 13 días? Aparentemente no. Por eso, ahora el tiempo es el peor enemigo de Mejía y sus asesores.
Otra posibilidad que tendría Hipólito para repuntar en la simpatía de los votantes que todavía no han decidido por quien van a sufragar sería patrocinar hechos que pongan en peligro la gobernabilidad y la tranquilidad del país.
Pero como es sumamente difícil hacer eso desde la oposición, entonces estaría descartado. Además, aparenta que los organismos de inteligencia y seguridad del Estado ya están “listos” para prevenir cualquier acción vandálica.
La verdad irrefutable es que Mejía cometió unos errores tan infantiles e inexplicables durante toda la campaña electoral, que ya hoy resulta virtualmente imposible recuperar lo que permitió que se le fuera “de la mano”.
Los voceros de Hipólito podrán empezar a culpar a Miguel Vargas Maldonado, a los recurso del Estado en la campaña y a la Junta Central Electoral, pero la realidad es que el candidato es el único culpable de lo que ha sucedido.
Ya en este momento no hay “de donde escoger” para tratar de cambiar la percepción y la realidad de la intención del voto, pues fue una campaña electoral pésima, arrogante, prepotente y sin la más mínima creatividad.
Si se leen detenida y desapasionadamente todas las últimas encuestas y se observan los graves errores cometidos en los últimos días por Hipólito, la única conclusión a que se llega es a que “todo está consumado”.
¿Qué se puede hacer en 13 días después que el país ha sido testigo fiel de las enormes limitaciones, incapacidades e ineptitudes del señor Mejía?
No busquen en otro sitio, fue el mismo Hipólito que se hundió.
