SANTIAGO.-El desplome electoral de Hipólito Mejía ha llevado a sus voceros a intentar “desacreditarlo todo”, incluyendo a firmas encuestadoras de prestigio y a ejecutivos periodísticos.
Las últimas seis encuestas que se han dado a conocer al país colocan a Danilo Medina entre un 50 y un 53 por ciento de la simpatía electoral y a Hipólito entre un 43 y 46, lo que ha llenado de pánico a sus voceros.
La acreditada Gallup-Hoy, la Penn, Shoen & Berland, Hamilton. Asisa, Alfonso Cabrera y Asociados, Insigth y Newling coinciden en que el candidato del PLD tiene una ventaja de cinco a diez puntos porcentuales sobre Mejía.
¿Todas están equivocadas y se vendieron al gobierno del PLD? El pasado año 2011, todas las mediciones de esas firmas encuestadoras tenían a Hipólito muy por encima de Danilo, algunas con más de 15 puntos porcentuales.
Los voceros de Mejía las aplaudían, las defendían, las promovían en los programas de radio y televisión, hacían espacios pagados en la prensa con sus números y hasta las distribuian entre sus seguidores.
Hasta el mes de diciembre del 2011, los voceros de Hipólito acudían a los programas de radio y televisión únicamente a hablar de las encuestas que hoy tratan de desacreditar.
Sin embargo, ahora para los voceros de Hipólito la Gallup-Hoy y su distinguido presidente, Rafael Acevedo Pérez, se “vendieron” al gobierno, al igual que la Penn, Shoen & Berland y hasta la ejecutiva del grupo SIN, Alicia Ortega.
La realidad es que el candidato Mejía perdió el primer lugar en la simpatía electoral de Danilo Medina y ahora no encuentra el camino para recuperar el terreno perdido y el tiempo se le agota vertiginosamente.
Los voceros de Mejía deberían entender que no son las encuestas las responsables de su debacle electoral, sino los graves errores “y metidas de pata” del candidato presidencial, además de su incapacidad para unir al PRD.
Las firmas encuestadoras lo único que hacen es recoger el sentir de la población votante y lo dan a conocer al país, sin inventar nada pues su prestigio y credibilidad está muy por encima del mercado electoral dominicano.
Esa campaña de descalificación y descrédito contra las encuestas lo único que pone en evidencia es que realmente lo que dicen al país es ”la pura verdad”.
Antes las aplaudían, ahora las maldicen.
