SANTIAGO.-Hipólito Mejía sacó sin problemas a Enmanuel Esquea Guerrero y a Hatuey Decamps de la presidencia del PRD, pero con Miguel Vargas Maldonado parece que no se saldrá con las suyas.
Vargas Maldonado le envió un contundente mensaje a Mejía con la reunión ayer del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, que dejó claro el poder mayoritario que conserva en la dirigencia media y alta del partido blanco.
A Hipólito se le hizo fácil separar de la presidencia del PRD a Esquea Guerrero en el año 2000 debido a que es un dirigente “sin fuerza interna” y había llegado a la posición porque fue “señalado con el dedo” de Peña Gómez.
Lo mismo hizo Mejía con Hatuey Decamps, quien apenas se llevó un reducido grupo de dirigentes y formó el Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD). Decamps, sin fuerzas internas, era presidente del PRD porque Hipólito “lo señaló”.
Vargas Maldonado es diferente pues es presidente del PRD porque logró ser electo con el 97 por ciento de los votos de las bases de ese partido en unas primarias que se realizaron hace apenas tres años.
Además, Vargas Maldonado fue candidato presidencial del PRD en el 2008 porque una convención lo escogió con el 87 por ciento de los votos y en las elecciones de ese año llevó al partido blanco a sacar un 42 por ciento.
Aparte de eso, en la cuestionada convención que escogió a Hipólito candidato presidencial para las elecciones que perdió el pasado 20 de mayo, Miguel logró un 47 por ciento de los votos.
Es decir que Hipólito tiene “un muro de contención” en Miguel Vargas y como han decidido “medir fuerzas”, no hay dudas que la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PRD puso la pelota en la cancha de Maldonado.
Mientras Mejía encabezó un encuentro muy pobre en asistencia en Santiago, Vargas Maldonado daba una contundente demostración de que controla la mayoría de los organismos de dirección del PRD.
Por primera vez en sus afanes de sustituir a presidentes del PRD, Hipólito choca de frente con un dirigente que tiene poder de convocatoria e influencia en las bases y dirigencia de esa organización.
Mejía en el 2000 barrió en la convención interna con Fello Suberví, Milagros Ortíz y Hatuey Decamps, ganando la candidatura presidencial con más de un 85 por ciento y de inmediato procedió a distribuir los cargos del partido.
Sacó a Esquea Guerrero de la presidencia del PRD y se la entregó a Hatuey, a Fello Suberví le otorgó la secretaría general y a Milagros la candidatura vicepresidencial. Luego, presionó la salida de Decamps del partido blanco.
¿Y ahora? Ahora tiene de frente a Miguel Vargas Maldonado, que no sólo sacó un 47 por ciento en las primarias del 6 de marzo del 2011, sino que es el hombre que recuperó, relanzó y colocó al PRD “a las puertas del Palacio Nacional”.
Es posible que esa batalla interna termine “en una mesa de negociación”, pero si Hipólito y Miguel “chocan” por el control del PRD no hay dudas de que Vargas Maldonado será un hueso duro de roer”.

