5:16 am - Jueves mayo 23, 2013

Como lo Pienso Lo digo: Un martes sin “Pica Pollo”

juan isidro inoa p2 150x150 Como lo Pienso Lo digo: Un martes sin “Pica Pollo”

Por Juan Isidro Inoa

Es difícil pero posible!

En cualquier país que no sea República Dominicana se pasa un día sin pollo sin “pena ni gloria”. Es mas, nadie se entera. Ni siquiera los productores de pollo. Pero aquí es difícil.

El pollo se ha convertido en la comida predilecta de los dominicanos por su fácil cocción, la garantía de que no se le dañará y por el precio. De esas tres condiciones sólo quedan las dos primeras.

Por la pérdida de esa última (el precio) varias organizaciones están llamando a “un día sin pollo”, como una manera colectiva de las protestas individuales que cada día hacemos en cada uno de los negocios donde acudimos a comprar la sabrosa ave.

Es difícil, pero posible!

Es difícil para el jornalero deshacerse de sus “paticas de pollo”, que en medio de la jornada desmenuza de un sorbo para luego botar una a una las vértebras de los dedos. O del “cocote” que tritura con sus molares y se traga hasta los huesos.

Es difícil para el empleado dejar, como comida rápida, el muslo corto o el largo frito revestidos de harina, y como dicen los abogados, ambos muslos a la vez.

O para las mujeres que quieren mantener la figurita, comerse con meticulosidad su pechuguita frita, después de quitarle los sabrosos “cueritos” empanizados.

O el “pichirrí” y sus alrededores, que todos critican para que tanto nos gusta.

O un pollito rostizado, que da ganas de comerse uno por persona.

Definitivamente es difícil. El pollo ha desplazado el arroz, habichuela y carne que era nuestra “bandera” alimenticia, por arroz, habichuela y pollo.

Sin embargo hay que hacerlo. Pasando un día sin pollo es la única manera de que los de arriba (que bastantes pollos comen), la clase media y los de abajo podamos seguir gozando de esas sabrosuras.

Pagar 50 pesos por una libra de carne de pollo es demasiado dinero si tomamos en cuenta su rendimiento en los hogares. No sé si la especulación está en los granjeros o en la cadena que lo haces llegar al consumidor, quien al final es que paga por todo y sin defensa de nada.

La jornada que más de 60 organizaciones están llamando para el martes 17 de este mes podrá demostrar que los consumidores “podemos”. Que los productores compran lujosas jeepetas y se dan buena vida por nosotros y que sin nosotros los ciudadanos del olvido, ellos no son nadie.

El éxito de esa jornada podría ser el inicio de una unificación social del pueblo para exigir sus derechos sin la quema de gomas, el derribo de árboles ni roturas de cristales.

El martes 17 todos unidos diremos “abajo” las paticas, los cocotes, los pichirrí, las alitas, los muslos anchos y cortos, las mollejas y la asaduritas y comeremos espagueti, berenjena, cerdo, res, salami, arenque, bacalao y todo lo que se pueda ligar con el arroz que no sea pollo.

Ahhh ni comeremos el sabroso arroz con huevo.

COMENTARIOS

Comments are closed.


Publicada en: Como lo Pienso lo Digo