El pasado jueves fui a Banreservas a pagar una multa que me puso un agente de lo que yo he denominado empleado de la “Compañía Recaudadora Ametrasan”. O sea, de la Autoridad Metropolitana de Transporte de Santiago. Me pasé estando la luz amarilla, aunque el agente aseguró, sin apelar, que me robé la luz roja. Me obliga a decir el pecado, porque así tengo el motivo indiscutible de esta entrega.
Y al decir la verdad, las peripecias que hay que vivir para salir más o menos bien de esta situación, me parecieron de lo más interesantes.
Imagínese usted, amable lector, que para pagar una multa (que en Ametrasan llaman impuesto), hay que perder medio día dando vueltas, haciendo filas y aguantando callado la prepotencia vestida de agente de tránsito. Mejor callado, sin discutir, porque total, las palabras y lo irracional tienen oídos sordos. Hay que aceptar, sin chistar, aunque usted tenga las ganas de explotar.
Señores, eso pasa en un país que va modernizándose; en un país donde tenemos a un presidente de la República como el doctor Leonel Fernández, que ha hecho hasta lo indecible para que las instituciones del Estado se desenvuelvan como lo demanda este tiempo, ya entrado una docena de años del Siglo 21. Sin embargo, no todo es malo, algo de “bueno” tiene: Ametrasan tiene la mejor forma de hacerle perder el tiempo a la gente.
Y eso no es posible que esté sucediendo en esa institución, a sabiendas de que por concepto de esos impuestos engrosan cantidades millonarias de recursos. Y no es como subir a la luna, Ametrasan debe trabajar para encontrar una forma de agilizar los procesos para que un cliente (así llaman al ciudadano), pague lo que demanda la infracción y se largue para su trabajo o para donde tenga que ir, ya sea al carajo!
Se hace urgente, entonces, que como en sólo dos semanas se instalan en nuestro país nuevas autoridades, encabezada por el licenciado Danilo Medina, se tomen medidas para que el proceso del pago de estos impuestos se agilice, y no salga el “cliente” traumatizado y corrido. Y que los comandantes de puestos y los sub-oficiales, entren en los rieles de la modernización con sistemas de cobros, y tramites más agiles, y eficientes, a fin de que sea verdaderamente eficaz la experiencia.
Así, también, llamo la atención del comandante en jefe de la Amet, el mayor general José Aníbal Sanz Jiminián, hombre capaz y respetuoso, al igual que el comandante regional, el licenciado coronel Juan Francisco Rosario Tolentino, interpongan sus buenos oficios para modernizar la comandancia regional de este tan importante estamento para la viabilización del tránsito, aunque existen verdades inconvenientes.

